Otro 31 de diciembre más y como viene siendo costumbre desde hace unos cuantos años, estoy de nuevo escribiendo en el ordenador lo que se me pasa por a cabeza.
Este ha sido un año difícil, con muchas piedras en el camino y al fin termina.
Como todos también ha tenido sus cosas buenas y cosas buenísimas, la mejor de todas ha sido una nueva componente, una preciosa niña, mi sobrina bonita.
Este año empezó con una buena sesión de exámenes de esos horribles que hacen plantearte que haces estudiando eso, siguió con una temporada en Zaragoza y como siempre continuó con unos cuantos viajes, sobre todo en el mes de abril que dio para mucho.
Huesca, ese lugar al que escapar con una buena amiga para olvidarte de todo, tener un fin de semana cultural, con sus cervezas, sus fotos y sus historias.
León, esa preciosa ciudad con sus personas importantes, sus recuerdos, esos momentos que no puedes vivir día a día pero si alguna vez al año, la distancia cada vez es menor.
Tudela, un lugar al que me daba “miedo” ir, pero donde disfruté como una enana, celebramos el cumpleaños de una persona especial, de alguien que en poco tiempo se convirtió en una parte importante de mi.
Después de los desesperados exámenes comenzamos un verano, no el mejor, pero bueno no estuvo mal del todo.
Salou, un buen comienzo de verano, su convivencia con gente “nueva”, sus risas, su playa, fiestas y el unirme más a unas personas que día a día me aguantan.
Benidorm, visto de una manera diferente a la habitual, Beni de noche, Beni de cerveceo, Beni de cockteles, Beni de locura a todas horas, y la mejor compañía. Todavía me acuerdo de la riquísima pizza a las 7 de la mañana y los “me voy a dormir ya eh! No me hables que me duermo” y al día siguiente “te estuve hablando y no me hiciste ni caso” por lo menos aviso! jajaja
Castelserás, un pueblo perdido por Alcañiz, una casa con su piscina y su barbacoa para disfrutar, mucha gente, una noche ambientada, sus buenos cerveceos en la pisci y no beber nada que no tuviese alcohol durante 3 días.
Mucho estudio, clases y esfuerzo que obtuvieron su recompensa.
Madrid, una celebración de cumple con un par de amigos muy especiales, una buena cena, muchas conversaciones después de un año sin vernos “todos”, un avión y…
Amsterdam, ese lugar al que pensaba ir en semana santa, al final fue de una semana para otra, “nos vamos a Amsterdam?” “Vale” y ahí nos plantamos, a pasear por el barrio rojo sin conocer nada, a ser unas “vagabundas” durante unas horas, a reír, a hacer miles de fotos, a comer spacecakes que nos hicieron ver la vida de Ana Frank de una manera diferente, a cenar en un hard rock sin recordar gran cosa, a choques con la bici, a risas, a no pagar el tren y hacernos las dormidas “por si acaso”
Mi lugar, Zamora, El pego, su tranquilidad, el descanso y una visita especial.
Y “sin quererlo” volví a mi querido Madrid, esta vez por sorpresa, sin que me esperase casi nadie, y menos una de esas personitas tan especiales que viven allí, aparecí de la nada y pasamos unos bonitos días, con sus risas y sus historias, con mis niñas preciosas.
Para terminar el año nada mejor que una escapada para patinar sobre hielo, así llegó Jaca, como el último viaje del año, con mis niñas de clase, con sus caídas y sus risas
Y así es como ha terminado el año viajero, pero ha habido muchas más cosas.
Sin comerlo ni beberlo he tenido broncas que me han hecho llorar como una enana, he tenido días muy gratificantes, he conocido más a mis compis de clase (lo que ha hecho que le coja asco a algunas personas y cariño a otras), grandes reencuentros con esas personitas que hacía tiempo que no veía, he tenido una gran sorpresa de mis madrileñas, conciertos, fotos, muchas fotos, música en los oídos mientras paseo por Zaragoza o Madrid, he dejado el ron (muy a mi pesar) pero sigo con la cervecica rica, he perdido a “amigos” que quería perder y a otros que me jode haberlos perdido (pero así es la vida, la gente se va quedando por el camino), el mes de junio fue horroroso, nunca lo había pasado tan mal por los exámenes, pero en septiembre, y después de un largo verano estudiando, llegó la recompensa, recibí en mi ciudad a unas personitas que veo muy de vez en cuando y la cosa no terminó demasiado bien, hay gente, que sin saber por que se comporta de manera diferente dependiendo de con quién esté y eso no funciona, he ido a menos conciertos que otros años pero de mejor calidad, he planeado un bonito 2012 con esas personas especiales que me rodean.
He tenido años mejores, mucho mejores, sólo espero que este que entra no sea peor.