domingo, 13 de febrero de 2011

Pasar de no saber a saberlo todo.

Llegas a la vida y no sabes nada. Poco a poco tu familia te va informando de cómo funciona todo, los vas conociendo. Hay cosas que no te cuadran, que no encajan, pero no preguntas porque eres de los últimos que han llegado. Un día te haces mayor y poco a poco vas descubriendo cosas. Sabes cómo se siente y han sentido las personas que siempre han estado a tu lado. Te das cuenta de que la imagen que tenías de algunos de ellos no es para nada como son de verdad. Echas de menos a una persona que jamás has llegado a conocer, que hace casi 32 años que no está pero que sientes que sabes cómo era, por lo que te han contado de corazón, por cómo te lo han descrito, por como esas personas lo han echado y siguen echándolo de menos, por como lloran cuando recuerdan ese día.
A uno no le apetece conocer a una persona. Otro se va enterando de cosas del pasado que le ocultaban. Según se habla se descubren cosas que han hecho los demás. Y yo siento que, esa persona que se siente tan orgullosa de mi, no es como yo creía, que me está defraudando y que ha intentado “jodernos” a todos y cada uno de nosotros.

En días como hoy me pregunto ¿De quién nos podemos fiar? Si hasta nuestra propia familia nos engaña…

No hay comentarios:

Publicar un comentario