Nunca me ha gustado la lluvia.
Los días lluviosos me gusta pasarlos en casa, sin salir, viendo una peli o no haciendo nada, pero en casa.
No me gusta mojarme.
De pequeña pasaba los veranos en el pueblo, un pueblo pequeño perdido en Zamora, cuando llegaba una tormenta de verano yo era la niña más miedica que podía existir, allí un trueno sonaba como si se partiese el mundo por la mitad, cuando veía un relámpago ya empezaba a llorar, nos quedábamos incomunicados y para mi eso era lo peor, y si nos pasaba algo? nadie podría ayudarnos. Estas tormentas siempre ocurrían de noche y yo me las pegaba llorando debajo de las sábanas.
Puede que eso haya quedado marcado en mi, ahora las tormentas no me dan miedo, directamente no me gustan, menos mal que vivo en una ciudad en la que tenemos 3 ó 4 al año.
Buenas y mojadas noches :)
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