Anoche, mientras estaba de fiesta despidiendo un año y dando la bienvenida a otro, me di cuenta en cómo cambian las cosas.
Recuerdo mi primera Nochevieja con los amigos, fue en una discoteca conocida, donde nos apetecía ir y donde dije que no volvería ningún 31 de diciembre; después han venido otras, diferentes, y ayer fue en una discoteca también, pero nada que ver con la primera. Veía a los “niños” de 18 años, pillándose una borrachera increíble y, joder, como hice yo la primera vez, sin embargo ayer no me apetecía que fuese la noche como aquella.
Pensé en lo que cambian las cosas en 4 años, he pasado demasiadas fiestas, a lo mejor estoy saturada, saturada de alcohol, de fiesta, de locuras…
¡No! Eso no puede ser, sólo fue ayer, sé que en un par de semanas me apetecerá salir como la que más, liarla y disfrutar como siempre.
Momentos, en los que no sabes por qué, pero no te apetece estar en un sitio.
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