Hoy es el día en el que los niños están nerviosos, sólo piensan en acostarse pronto, dormir y que al despertar (a eso de las 7 de la mañana) el árbol esté rodeado de regalos.
Que felices somos cuando tenemos ilusiones, y a la vez que ilusos…
Mientras unos se despertarán rodeados de regalos, otros no tendrán nada, las cosas están jodidas y no todo el mundo puede permitirse abrir la puerta a los reyes.
Después crecemos, nos enteramos de todo y seguimos fingiendo por los pequeños, pero si lo pensamos fríamente nos encanta hacerlo, mantiene viva esa ilusión en nosotros y volvemos a nuestra querida infancia.
El país de nunca jamás*
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